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Capítulo 0 de “Resucitando famosos”

27 Oct

Hoy debía subir la primera entrevista del programa “Resucitando famosos”, pero alguien la cagó. No había croma y, sin croma, todo se fue a la mierda. Por suerte conseguí meter una cámara oculta en el plató y grabar como nuestros amigos resolvían la situación. Os dejo con ello.

Bueno, pues lo de siempre, si os gusta suscribiros a El Pez Chuleta, y ya que estáis, también a mi canal. Y, si no es mucha molestia, contadme también qué os ha parecido y esas cosillas para mejorar en los próximos vídeos.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

Jay & Joe: “El sombrero”

25 Oct

¡¡¡Estreno sección!!! (Como siempre este mes). Aquí os dejo el primer capítulo de Jay & Joe, espero que os guste:

Y si os gusta no olvidéis suscribiros al canal de El Pez Chuleta y, ya que estáis por esos lares que son youtube, también os podéis pasar por mi canal y hacer lo propio.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 
 

Crítica de “La clave de Einstein” de Mark Alpert.

21 Oct

“Nueva York. David Swift, profesor de la Universidad de Columbia, acude al hospital para visitar a Hans Kleinman, físico retirado compañero de Einstein y antiguo mentor suyo, que ha sido torturado brutalmente en su domicilio. Antes de morir, Kleinman le revela una serie numérica, en apariencia aleatoria, y dos palabras en alemán: Einheitliche Feldtheorie, la teoría del campo unificado.

David pronto descubre que los números no son otra cosa que la clave para llegar a una teoría a la que Einstein dedicó la mitad de su vida y que, de llevarse a la práctica, podría ser mas poderosa que la que sirvió para construir la bomba atómica. Consciente de la amenaza que supondría en las manos equivocadas, Einstein la escondió, pero ahora alguien está a punto de dar con ella y David se verá envuelto en una carrera contrarreloj para evitarlo”

Entré en la librería, vi el título y leí la sinopsis y, efectivamente, decidí que tenía buena pinta. Quizás cansado de las inmensas tramas religiosas que aparecieron tras el consumado éxito de El Código Da Vinci, creí que un libro que dejara completamente de lado la religión y se centrara en la ciencia era una bendición que debía leer, pero me equivoqué. Me equivoqué mucho. Hasta el punto de que el único motivo por el que llegué hasta el final fue para poder escribir estas líneas con total conocimiento de causa. Así que empiezo. Para organizarlo todo voy a comenzar con las cosas buenas para luego seguir con las malas.

Cosas buenas: ………………………………Vale, tengo una: La trama, según se plantea, parece buena, aunque luego no lo es. Fin.

Cosas malas: Ya que he nombrado El Código Da Vinci voy a empezar haciéndole una sugerencia a Dan Brown: Denuncia a este señor por plagio, por favor. ¿Por qué lo digo? Porque esta novela es exactamente igual que la del Sr. Brown, sin más. Desde quién es el bueno, cómo va a actuar, hasta quién es el malo y cómo va a actuar. Igual.

Otra cosa pésima es que nada de lo que ocurre responde a una causa lógica. El protagonista está siendo perseguido por todo el FBI y siempre consigue escapar por dos razones, cada una peor que la anterior. La primera es la suerte. En el momento cumbre, cuando los van a coger o a matar (porque el FBI en esta novela se revela como un demonio que lo único que sabe hacer es disparar) ocurre alguna cosa inesperada que le salva el culo. Lo peor es que, cuando las les, te dan ganas de echarte a reír de lo estúpidas que son. Y la segunda es cuando el protagonista, un simple y llano PROFESOR UNIVERSITARIO DE HISTORIA DE LA CIENCIA (no un soldado ni un asesino ni nada por el estilo) se convierte en terminator y, por ejemplo, es capaz de convertir una escopeta de agua en un potente lanzallamas y utilizarlo contra un agente del FBI para escapar. De verdad, si me detiene a mi el FBI lo primero que hago es cagarme en los pantalones y lo segundo es volverme a cagar. Jamás se me ocurriría improvisar un lanzallamas y, mucho menos, utilizarlo. Pero nuestros protagonistas no son como nosotros. Debe ser que ellos pueden hacer lo que sea. Por eso, cuando les van a coger, siempre se plantea la opción de disparar. ¿Qué son policías? Los matamos. ¿Qué son agentes federales? Los matamos. ¿Qué son soldados del ejército? Da igual, los matamos y problema solucionado. Nunca lo hacen pero por Dios que siempre lo ven como primera opción.

Con esto quiero dejar claro que el contexto real de la historia, así como los personajes, es una mierda (no me gusta decir esto pero es que…). Vamos a ver, coño, un profesor de universidad no tiene huevos ni de conducir saltándose el límite de velocidad, mucho menos de enfrentarse él solo a un ejército de agentes federales de esos que disparan primero y preguntan después. Mark, colega, sé un poco consecuente con la personalidad de los personajes que te inventas, anda majo.

La literatura es otra basura, como no. Y no soy de los que aprecian la literatura del Quijote ni de la Celestina, que conste. Me gustan las cosas fácilmente legibles. Y escribo cosas del mismo tipo. Pero, en este libro, la expresión “Mierda, pensó” se repite y se repite y se repite y se repite y se repite y se repite…Y si el autor no pone el puto pensó, nada, no se queda a gusto. Os juro que llegó el momento en el que creí que si lo volvía a leer me convertiría en un verdadero asesino.

Casi para terminar debo comentar la súper trama que nos venden en la sinopsis. Estaría muy bien si no fuese porque lo único que hay es lo que nos venden en la sinopsis. Evitar que se descubra algo que puede crear un arma muy potente. Fin. Se acabó la trama.

Y ya sí, para terminar, debo hablar del final. Aquí voy a hacer un pequeño spolier, aviso. El FBI le ha perseguido, disparado, vuelto a perseguir y vuelto a disparar única y exclusivamente porque conocía un dato que lo acercaba a conocer la teoría y, como ellos también la codiciaban, pues le perseguían para obtener ese dato. Finalmente David consigue la teoría y ¿qué ocurre cuando se vuelve a encontrar con el FBI? Lo suyo hubiese sido que le hubiesen torturado hasta que hubiese soltado la teoría ¿no? Pues no. Ahora se muestran de lo más majo y se acaba la novela. ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? No, lo siento, no lo entendí en su momento y aún no lo entiendo. Bueno, en realidad, sí lo entiendo, pero no me gusta insultar a las personas así que cierro la boca.

Mi consejo: Jamás os compréis esta novela a no ser que tengáis mucho valor y muchas ganas de echar unas risas. Yo, de verdad, cada dos páginas tenía que cerrarla, respirar, y armarme de paciencia para seguir leyendo (y es verdad).

Un abrazo y pasadlo bien (leyendo cualquier otra cosa que no sea esta cosa extraña que han decidido llamar novela).

Navarro.

 
 

Opiniones sí. Opiniones no.

18 Oct

¿Por qué la gente cree que puede opinar en cualquier momento y en cualquier lugar? ¿Por qué somos así? No, de verdad, me encantaría saberlo. Un colega o un familiar llega un día con la cara afligida y te cuenta que le han echado del curro y que ahora no sabe que va a hacer porque según está el tema con la puta crisis y con el paro y todo eso pues no sabe qué puede hacer. Al fin y al cabo él tiene que seguir viviendo lo quiera su ex-jefe o no.

Inmediatamente después…¿qué digo después? Mientras te va desgranando su triste historia tu cabeza ya ha dejado de prestarle toda la atención que él mismo esperaba obtener y ahora tu mente tiene otras cosas mucho mejor que hacer, a saber: Escuchar al menos algo de lo que te sigue contando, meditar sobre lo que te está diciendo, poner a trabajar tu memoria para recordar situaciones similares en tu vida, en la de tu padre, en la de tu madre, en la de tu mejor amigo, en la de tu novia, en la de tu otro mejor amigo, en la que viste en youtube que te hizo mucha gracia en su momento pero que ahora entiendes que era una putada y así con todas las personas y situaciones similares que hayas sido capaz de almacenar en tu memoria para comparar (¿no son muchas memorias?). Y sigo, porque también tienes que empezar a pensar aquella opinión que le vas a dar para que se vaya a casita tan contento de hablar con el tío Jaimito, por ejemplo.

De forma que termina de hablar y entonces tú te lanzas. “Te dije que necesitabas el bachillerato” o “Si es que tienes que aprender a comportarte” o alguna otra cosa. Eso, de momento, es el resumen que le haces a tu colega de la situación. Es decir que él ha perdido al menos unos veinte minutos, si no le hemos interrumpido antes, contándonos qué le ocurre para que nosotros se lo resumamos en cuatros putas palabras. Y lo peor es que luego nos sentimos súper inteligentes.

Pero bueno, ya le hemos esbozado lo mierda que es su vida en cuatro palabras. Y lo peor o lo mejor de todo es que hemos disfrutado como enanos haciéndolo. Aquí hago un inciso de carácter personal. Yo, y siento decirlo, y no es que me sienta especialmente orgulloso de ser así, pero soy de los que disfruto con la mierda de los demás. Yo sé la mierda que hay en mi vida y supongo que eso me hace querer saber la mierda que hay en la vida de los demás. ¿Soy un cabrón? Puede que sí o puede que no. Hay mucha gente con la que hablo que me dice que ellos jamás se alegran cuando una persona cercana está echa mierda, bueno, pues yo sí. Me siento satisfecho. Comparo mierdas y si la de la otra persona es más grande que la mía aplaudo, sonrío y luego, si eso, consuelo. Pero primero sonrío. Esto no quiere decir que no me alegre cuando a alguien cercano le ocurren cosas buenas, porque también. Lo que quiero decir es que también me alegro cuando a alguien le ocurren cosas malas.

Pero vayamos al siguiente punto. Una vez hemos reducido el problema a algo que podamos mantener fácilmente en nuestra memoria de trabajo sin apenas elaboración, nos decidimos a opinar. A dar la solución necesaria a los problemas de tu colega. Y esperamos que la típica escena de película se aparezca delante de nosotros y nuestro colega nos diga: “Gracias, Pepito. Tú sí que eres un amigo. Haré todo lo que me has dicho y bla, bla, bla”.

Pensemos un segundo la situación ¿de acuerdo? Tú colega ha ido a contarte un problema porque se siente mal y quiere soltarlo. Necesita un tiempo de estar mal, de mandar todo a la mierda, de joder a la gente con sus propias mierdas o de hacerlas felices, en el caso de personas como yo, con sus propias mierdas también. ¿Y tú qué has hecho? Bien, te has olvidado de esa persona para centrarte en ti mismo, no le has escuchado, le has dado un resumen bastante insatisfactorio de su situación y, por último, le has planteado una solución que quizás, en ese momento, le importe una mierda. ¡Bravo!

La verdad, no sé si os ha pasado esto que estoy contando. A mi sí me ha ocurrido, tanto estar en el lado del que cuenta el problema como en el lado del que lo “escucha” mientras piensa qué decir. Y tengo algo muy característico para saber si te lo están haciendo o si lo estás haciendo. Se trata del tiempo que hablas. Se supone que en este tipo de situaciones el que más tiempo habla debe ser el que cuenta el problema. El otro si acaso debe preguntar y dejar hablar para entender perfectamente el problema. Rollo consulta del psicólogo. ¿Y cómo te hace sentir? ¿Has pensado qué vas a hacer? ¿Cómo ocurrió? ¿Cuáles creen que fueron las causas? Y así sucesivamente. Cuanto más preguntes mejor podrás luego opinar.

Hablando de mí, he de reconocer que antes, hace años, jamás preguntaba. Prefería hablar, discutir, llevar razón. Pensar, rebatir, llevar razón. Gritar, explicar, llevar razón. Pegar, matar, llevar razón. Lo importante es que el otro te diera la razón. ¿Que qué ocurría si para lograrlo tenía que hacer que al final esa persona se sintiera como un montón bien grande de estiércol? Pues no importaba, porque si al final conseguía la razón, nada importaba.

La cosa es que, como sabéis, estoy en 3º de psicología y no sé, ahora veo que nada es tan estricto y que, sobretodo, las personas somos mucho más nutridas en emociones, sentimientos, pensamientos…que cualquier otra cosa y que para entender hasta el más mínimo trozo de conducta de persona hay que conocer miles de variables que, en principio, no se conocen. Así que, ahora, lo que más hago es preguntar. Y rara vez doy opiniones surgidas de mi propia cabeza.

¿De dónde saco mis opiniones? Muy fácil: De gente que no conozco. De gente que, en principio, me importa una gran mierda. De gente que, sin embargo, sé que sabían mucho más que yo y que, aún pudiendo estar equivocados, estoy seguro de que se acercarán a la verdad mucho más que yo (al menos de momento). Rara vez elaboro una opinión. Simplemente cojo prestado y, apoyándome en hechos ya establecidos, doy mi opinión (que puede ser la de James o la Skinner o la de Cattel, pero rara vez la mía propia). Y no me muevo de ahí hasta no ver otros datos que me hagan pensar otra cosa. En ese momento es inútil convencerme con argumentos de carácter metafísico o lógico. No. En ese momento tengo datos y necesito datos para cambiar de idea.

Pero volvamos al problema ¿de acuerdo? Ya he dicho que no suelo dar opiniones. Me tiro más por entender y preguntar. Si me piden una opinión, sin embargo, siempre empiezo con un claro: no sé, supongo que… Y si la persona no está de acuerda con ella pues muy bien. Puedo insistir un par de veces si veo que puede ayudarle pero si no lo veo, anda y que le den. Lo siento, soy así.

Y esto es bidireccional. Hay veces que cuento mis cosas para escuchar las opiniones de los demás, de acuerdo. Pero hay veces que cuento las cosas porque me sale de los huevos, sin más. Entiendo que la persona a la que dirijo mi mensaje pueda decir: “Eh, chaval, me da igual. Cuéntaselo a otro”. Lo entiendo. La gente, por muy colegas/familiares/desconocidos que sean tienen su libertad y pueden usarla como les apetezca en cada momento. Pero, ahora bien, si escuchas mi mensaje es bajo mis condiciones, que para eso es mi mensaje. Y si cuando he terminado, o cuando me has interrumpido, digo: no quiero opiniones, no tenía esta finalidad, ¡te jodes! no opines. Conozco a una persona que no sabe guardar secretos y que cuando le preguntas si te puede guardar uno siempre dice: no, si me lo quieres contar, cuéntamelo, pero no te aseguro que no se lo vaya a decir a nadie. ¡Ole sus cojones! Me parece de puta madre. Ahora bien, si yo digo, no tienes porque escucharme pero si lo haces, te jodes, no vas a poder opinar porque no quiero escucharlo. ¿Qué deberías hacer? Escucharme si te sale de los huevos y no opinar bajo ningún concepto. Es sencillo. ¿Por qué no se entiende?

Bueno, voy a ir terminando. Lo que quiero decir es que las personas somos seres sociales que necesitamos relacionarnos con otras personas, nos gusta que nos escuchen y a unos cuantos también nos gusta escuchar las tonterías del resto. Pero, en serio, toda relación social, desde el polvo más salvaje hasta el hola más efímero está condicionado por los deseos de las personas que intervienen. Si te tiras a una chica que está gritando que pares, es violación. Si opinas delante de un colega que te está diciendo que pares, es violación. Tenedlo en cuenta.

Y alguno podrá decir: “Bueno, si no quiere escuchar mi opinión que no venga a contarme nada” Está bien, estoy de acuerdo. La próxima vez que te ocurra adviértelo desde el principio: “Voy a dar mi opinión te guste o no”. Y después plantéate una cosilla: Una persona que te importa te ha contado lo que para él supone un problema y lo único que necesita para estar mejor es decirlo y que le escuches. Tú no le escuchas si luego no te deja opinar. Me parece una conducta egoísta. No mala, que conste, solo egoísta. Yo lo haría sin problemas según que gente y según que problema. Y no creo que sea una mala persona.

Por supuesto, esto no es más que una jodida opinión mía, y ha de tratarse como tal. No tiene ningún valor de verdad más que el que cada uno quiera conferirle. El que no quiera darle ningún valor lo único que ha de hacer es cogerlo y lanzarlo a la basura (yo no se lo voy a tener en cuenta, es más, en la misma situación yo haría lo mismo).

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro

 

Trailer de “La Competición”

14 Oct

La siguiente historia es completamente cierta

Sábado Noche, metro de Madrid: JPelirrojo y Navarro, junto con otros amigos, se retan en ver quién es más rápido bajando escaleras. JPelirrojo vence…dos veces.

Domingo Noche, en las cercanías de un bar de copas: JPelirrojo y Navarro se retan en una carrera de 100 metros. Navarro vence por escasas décimas. JPelirrojo pide invalidar el resultado. Según él y SOLO él, Navarro se adelantó en la salida. ¿La realidad? JPelirrojo es lento hasta para empezar a correr.

Una tarde cualquiera: Un tablero de ajedrez. JPelirrojo gana sin aparentes dificultades a Navarro. El balance es 2 a 1.

Tarde de primavera. Parque de la campana. JPelirrojo y Navarro llevan todo mucho más lejos: proponen un combate real con dos únicas reglas; quedá prohibido golpear en las partes nobles y de cuello para arriba. Se enfretan conocimientos de Judo (JPelirrojo) contra conocimientos de Kung Fu (Navarro). En un comienzo la balanza se declina del lado de JPelirrojo pero finalmente es Navarro el que logra estrangular a su adversario obligándole a rendirse. JPelirrojo, una vez más, exige invalidar el resultado porque el cuello era zona prohibida. ¿Qué dicen las reglas? No se permite golpear el cuello, pero sí agarrarlo. El balance es 2 a 2.

La tensión NUNCA ha sido resuelta…hasta hoy.

Trailer de “La Competición”

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

Libros recomendados

12 Oct

A continuación os dejo un listado con los libros con los que más he disfrutado, aquellos que por alguna u otra razón me han decepcionado y, por último, unos pocos que casi consiguen que me suicide.

LIBROS RECOMENDADOS

1.La Cúpula de Stephen King: Probablemente el mejor libro que he leído en mi vida. Pronto haré una crítica más exhaustiva en formato vídeo y escrito así que no añado más.

2.Un saco de huesos de Stephen King: Sí, este autor me encanta. Pero además de eso he de decir que este libro logró hacerme sentir una gran variedad de emociones un tanto…extrañas. No amor, ni amistad, ni ese tipo de emociones tan reconocidas. No. Este libro me hizo sentir frustración, enfado, desesperanza y, aunque podéis pensar que no son sentimientos demasiado agradables, opino que es mejor sentirlos leyendo una novela que en nuestra vida real. Como curiosidad he oído decir que pronto saldrá la película, veremos qué tal está.

3.La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón: Sencillamente impresionante. Una gran historia relatada con una belleza inusual. Mi única pega es que hay unas cien páginas bastante aburridillas. Pero vale la pena leérlas, estad seguros.

4.El despertar del milenio de Jane Jensen:Una historia apocalíptica que logra encogerte el estómago más y más por cada página que avanzas. Todas las plagas se unen para hacerte ver la fragilidad de la especia humana y, cuanto más profundizas, más sensación tienes de que la realidad se asemeja a la novela y que, si te descuidas, puede que mañana no tengas nada que llevarte a la boca.

LIBROS DECEPCIONANTES

1.Dime quién soy de Julia Navarro:Esta novela nos relata las desventuras de una verdadera heroína desde la guerra civil española hasta la caída del muro de berlín. También haré una crítica en los dos formatos así que no me extiendo mucho más. Sólo decir que, desde mi punto de vista, este libro es el peor de esta autora con diferencia. Y lo dice un lector que disfrutó mucho con La sangre de los inocentes y con La biblia de barro.

2.El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón:Después de leer La sombra del viento este libro te decepciona profundamente. La historia es bastante floja con tintes sobrenaturales muy mal explicados y la literatura es, siento decirlo, mediocre en comparación con su anterior novela. Sinceramente espero que lo siguiente que lea de este autor vuelva a hacerme cambiar de opinión.

3.Trainspotting de Irvine Wells: Vi la película. Esa es la explicación. Después de haber sido testigo de esa obra de arte el libro me supo a muy poco, lo que no quiere decir que no esté bien, que conste.

LIBROS ASESINOS DE NEURONAS

1.El rabino de Noah Gordon: Esta es la trama del libro: Un judío se hace rabino y vive una vida de lo más normal. Lo peor de todo es que alguien decide contártelo en 500 largas páginas. Pero bueno, dentro de lo malo, no es el peor. Al fin y al cabo lo único que le falla es que no tiene historia, el resto no está mal.

2.La clave de Einstein de Mark Alpert:Solo os digo que será la crítica de este mes y que, ya desde hoy, tengo que tener mucho cuidado de no morderme la lengua porque, si lo hago, me enveneno. No le encuentro nada bueno, ni siquiera cosas medianamente aceptables. Mi opinión del libro es que TODO (historia, personajes, realismo, literatura), TODO, es altamente críticable y es eso lo que voy a hacer.

Solo una cosa más y ya termino. Si conocéis un libro de esos que sabéis que deberían estar en la lista de libros recomendados, por favor, decidme título y autor en los comentarios. Yo prometo leérmelo y decidir si entra o no. Además de contribuir a crear una lista más nutrida también me ayudaréis a leer solo grandes obras.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

¿Cómo saber si cualquier persona es un psicópata?

06 Oct

El siguiente testimonio es ficticio y no hace referencia a ningún hecho o personaje real

Estaba muy preocupado, ¡joder! para no estarlo. Con la llegada de la luna sentía que mis impulsos se disparaban en una única dirección y que mi cuerpo los seguía como un sutil exclavo sin conciencia. Observaba, acechaba, raptaba, dañaba y, por último, mataba. Los gritos me excitaban y la sangre me fascinaba. Pero nada podía igualar el poder de la muerte. Un segundo y un final. Sin más. Sencillo, quirúrgico. Y estaba muy preocupado.

Siempre fui un persona normal, un prototipo representativo del grupo al que pertenecía. Siempre en la media. Inteligencia, ansiedad, personalidad… Daba igual cual fuese la faceta, yo siempre estaba en la maldita media. Y me gustaba. Por eso estaba preocupado. Ahora mataba y eso era raro, como si algo se hubiese torcido.

Tras pensarlo mucho decidí que se había acabado; al final me había convertido en un asqueroso psicópata. Me deprimí mucho. Pero luego me enteré de que existía un test para saber si, realmente, era o no un psicópata, así que me dije “¡que demonios! ¿Qué es lo peor que puede pasar?” Y lo hice y salió negativo y quedé tranquilo y relajado.

Lo cierto es que fue un alivio de cojones, ahora siempre que mato lo hago como mucho más relajado. Bueno, os dejo con el test.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro

 

¡Nace El Pez Chuleta!

04 Oct

Y nació. Midió poco y peso aún menos. Su infancia transcurrió sin incidentes, solo un par de roces con los demás pececitos que le acompañaban a la escuela para aprender a nadar. Pero era un pez muy tímido, tanto que siempre lloraba cuando sus padres le obligaban a salir del calor, mejor dicho del frío (estaban bajo el mar), de su hogar. Pero al final creció y, como no podía ser de otra forma, se enamoró. Su sangre tornó de tibia a ardiente y sus branquias no paraban de hiperventilar cuando su pececita estaba cerca. Y he decir que lo intentó, fue un buen pez, siempre atento, siempre complaciente, pero no lo consiguió. Entonces vio una película (se ve que bajo el mar también hay cines) y encontró la formula para enamorarla: Ser chulo. Y se convirtió en El Pez Chuleta. Se dejó un par de pelos sueltos, los morros salidos y empezó a hacerse el guay. Se colaba en las fiestas para carpas, chuleaba delante de las chicas, hacia locuras como bajar hasta las profundidades del mar… Hacía de todo. Hasta que un día se pasó de la ralla y se enfrentó a un enorme y temido tiburón. No duró ni dos segundos. Un colmillo le atravesó de arriba a abajo y su sangre impregnó las aguas del mar.

Lo siento, no me van los finales felices.

Bueno, si queréis ver de verdad cómo fue el nacimiento del Pez Chuleta no os perdáis el siguiente vídeo:

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

¡Estreno de DigamosQueNavarro.com!

23 Sep

¡Hola a todos y bienvenidos!

Podría decirse que este es el pre-estreno de la página, una simple presentación, una declaración de intenciones. Es decir, dos cosas, una presentación y una declaración de intenciones.

Está bien, siendo así, me voy a presentar. Rollo twitter ¿eh? 140 carácteres y para casa. Veamos: Me llamo Roberto Navarro, estudio psicología, escribo novelas y ahora tengo una página web, ¿la conoces?

Vayamos a por las intenciones. Esto va a ser más bien rollo e-mail: un poco más largo que twitter pero tampoco demasiado ¿ok? Para empezar tenéis en el menú de la derecha cada una de las secciones que se van a ir introduciendo a partir del esperado estreno. Tres temas fundamentales: Literatura, vídeos que persgiuen el humor (pero, como corre mucho, nunca lo cogen XD) y algo, pero poco, de psicología. Y eso es todo.

Antes de nada quiero dar las gracias a JPelirrojo y a toda la gente de El Pez Chuleta (JPelirrojo y yo incluídos) por la situación de exclavitud a la que les tengo y les voy a tener sometidos durante muuuucho tiempo ayudándome con todo tipo de cosas.

Lo dicho, echad un vistazo al menú y podréis ir viendo de qué va la cosa.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 
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