Versión Beta.
RSS
Where To Buy Strattera 30 Pills 40 Mg No Prescription : Who Has Cheapest Pioglitazone 60 500 Mg 104.54$ : No Prescription Erythromycin Cod Delivery : Propecia 5 Mg Pills No Perscription : How Many People Take Propecia : Buying Warfarin 60 2 Mg Outside The Us : Can You Buy Chloroquine : Diabecon 1 Bottle 60 Caps 83.79$ Generic Canada : Buy 80 Mg Propranolol Online Estonia : Buy Deltasone 10 Mastercard : Indomethacin 60 Pills 50 Mg Most Popular Online Pharmacy Without Prescriptions : Buy Doxycycline 270 Pills 100 Mg 67.39$ : Canada Pharmacy No Prescription Paypal Mebendazole 100
 

Archive for the ‘Yo y yo.’ Category

ENIGMAS (I)

20 Apr

Hoy os traigo un pequeño enigma… La semana que viene os doy la solución y os dejo con otro que es imposible de resolver, creedme. Así que ya sabéis, a darle un poco al coco.

Espero que os haya gustado y no le penséis tampoco demasiado que dicen que si no estás acostumbrado no es bueno…

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

LO APRENDIDO DE PSICOLOGÍA POSITIVA

08 Apr

Hoy os traigo algo de “cultura”. No, en serio, os traigo algo que he aprendido asistiendo a unas jornadas de psicología positiva. Por supuesto he aprendido mucho más que lo que os voy a contar, pero como comprenderéis no puedo meter todas las horas de ponencias que me he tragado en un vídeo de cinco minutos. Así que solo os voy a contar tres cositas, espero que os sean suficientes.

Espero que os haya gustado.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

MUNDO PARA GENTE RICA

02 Apr

El lunes me “invitaron” a trabajar en uno de esos sitios que bien podrían salir en alguna película como emblema lujoso de una ciudad. Pues bien, aquí os dejo con la historia y con mi percepción del citado lugar. Espero que os guste.

¡Ah! Se me olvidaba, al final del vídeo también os he traído un pequeño regalito…

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

CON UN TOQUE DE LOCURA

25 Mar

Bueno, hoy os traigo un nuevo vídeo y una intención. Como el vídeo lo vais a ver, quien lo quiera ver, pues no os cuento nada de él. La intención es ponerme a hacer más vídeos. Dejar un poco más de lado los escritos y grabar más cosas en vídeo, que creo que pueden ser más divertidas y según grabo más y más se me va dando un poco mejor.

Así que lo dicho, os dejo con el vídeo y espero que os guste. Trata sobre mis locuras.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

“La capilla universitaria”

22 Mar

Últimamente mi universidad, la facultad de psicología de la UCM, ha sido objeto de los medios de comunicación. ¿Por qué? ¿Acaso algún intrépido investigador ha descubierto la esencia de la vida y todos los periodistas han venido para entrevistarle? Pues, como ya podréis estar imaginando, como que no. Es más, aunque alguien hubiese descubierto eso no creo que ni uno solo de los periodistas que por aquí pululan se hubiese acercado. Si acaso alguna entrevista por télefono para rellenar las últimas páginas de algún que otro periódico.

La razón fue que en mi universidad existe una capilla donde la gente va a hacer algo que a nadie molesta. Aunque también he de decir que no entiendo por qué está ahí, la verdad. Y es que, en serio, Pozuelo tiene una iglesia enorme y pilla a tiro de piedra del campus, pero en fin… No voy a entrar en eso.

La cosa es que algunos estudiantes de la carrera de políticas decidieron que tenían que venir a mi facultad a tocar un poco los cojones. Así que vinieron, se metieron en la capilla, por lo visto se desnudaron y empezaron a tocarse. La fuente que me dijo esto fue una reportera de Tele-Madrid así que creeros la mitad. Pero bueno, el caso es que algo pasó. Con lo a gusto que estoy yo en casa y la gente desnudándose en pleno Febrero en una capilla. Ainsssss. Que aburrida tiene que ser su vida.

Bueno, pues la liaron parda. Vinieron reporteros y demás a hacer algo que, desde mi punto de vista, no tiene nada que ver con el periodismo informativo y, claro, encedieron la mecha. De modo que el viernes pasado se decidió hacer una misa multitudinaria para protestar por el desagravio que habían hecho aquellos chicos con vidas aburridas, demostrando que la vida de los católicos es igual de asquerosa y aburrida que la vida de los ateos. Aquí Dios no hace concesiones. La vida es una mierda reces o no reces.

Pero, debe ser, y como muchas veces ocurre, que cuando tu vida es una mierda, tienes que joder la vida de la gente que es más feliz que tú. Así que decidieron que para hacer su reunión iban a cerrar el parking. ¡Ole tus cojones! Y el rector de mi universidad por lo visto encantado de la vida, vamos. En fin…

Bueno, yo el viernes me fui antes de que empezara todo el jaleo, pero mis amigos se quedaron. Y debe ser que a los católicos sus ropas no les gustaban y se lió. Se preparó hasta tal punto que tuvieron que ser profesores de la universidad los que salieran para defender a los alumnos. Y luego, una amiga, se encontró con que el ABC había publicado una foto suya poniéndola de radical izquierdista para arriba. ¡Sí, señor, eso es periodismo, claro que sí! Tras una pequeña llamada a la redacción y una amenaza de denuncia por injurias, los insultos fueron omitidos, gracias a Dios.

En fin, que no me quiero extender. Soy una persona con una vida divertida. Lo que hago para divertirme es tratar de divertirme sin joder a nadie. Los que lo quieran hacer, ya sean estudiantes de políticas o católicos agraviados, en serio, que lo hagan lejos de mí y de los lugares que yo frecuento, por favor.

Hay días que me levanto y me digo: Hoy me apetece matar a alguien o joder a alguien, pero luego recapacito y, coño, no lo hago. Antes de actuar, piensen un poco, joder, que es gratis.

En fin, voy a dar mi punto de vista. La religión, la política, la monarquía etc, etc solo me sirven para tener alguna conversación amena que consiga divertirme. Solo las utilizo para ser feliz. No me crispo cuando alguien me dice que es de derechas o católico o anti-monárquico. Como otras tantas cosas solo lo utilizo para ser feliz. Así que, de verdad, dejaos de hostias y, como dice JPelirrojo, sed felices.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 
 

Escribiendo un relato

19 Mar

Estaba yo un día esperando el tren en la estación de renfe de Las Rozas cuando ese mágico momento me sobrevino. Ocurrió hace unas tres semanas. En mi vida se estaba gestando algo, algo bueno, por cierto. Y esperar el tren me aburría. Pero esa mañana mi cabeza quería sorprenderme con algo y lo hizo.

Empezó como una ligera sensación depresiva. Unos pensamientos tristes, amargos, inconexos, que poco a poco iban tomando forma. La realidad y la ficción se mezclaban en mi mente. Imaginaba su imagen y la mía. Veía aquel tren llegando y oía las conversaciones.

Al comienzo es poco a poco. Se ven los detalles, el contexto. Puede comenzar por ser una farola encendida, pero aún más apagada en su interior. O un gato cruzando el andén, solo, mirando a todos lados, en busca de algo que llevarse a la boca. Y cuando ya tienes esos detalles que te ayudan a devolverte la realidad en un mundo de ficción, todo se dispara.

Las neuronas empiezan a trabajar. Tu cerebro entra en un estado próximo al sueño donde cualquier cosa es posible. Y sientes aquello que quiere transmitirte. Pero no te lo muestra todo. Solo detalles: frases, imágenes, acciones sin importancia. No tiene tanto que ver con la información semántica que se desprende sino con los sentimientos que te causa.

¡Boom! De repente has creado una historia. Una historia a la que tendrás que dar forma. Que tendrás que relatar. Una historia en la que tendrás que dejar unas cuantas gotitas de sudor para lograr que el resto de las personas que se asomen a ella sientan lo mismo que tú sentiste cuando nació en tu mente.

Mi historia, mi relato largo, lleva por nombre El tren de las 5:13. Estoy dejando muchas cosas de lado para escribir de forma rápida, pero creo que vale la pena. De momento llevo escritas unas diez hojas con una mini-letra que, sinceramente, me cuesta entender porque es demasiado pequeña. Hasta donde llevo escrito lo han leído dos personas, y les ha gustado bastante. Y pronto, muy pronto, espero, estará terminada e inauguraré la sección de relatos con él.

El tren de las 5:13 pasará a las 5:13 de un Viernes. No querrás cogerlo, pensarás que es un lugar malo. La oscuridad de su interior, mezclada con el olor de tabaco, te asustará. Pero lo tomarás y, entonces, jamás querrás volver. A menos que hayas dejado algo importante atrás que necesites llevar.

 

Semanas largas

12 Mar

¿Alguna vez habéis echado la vista atrás y os habéis sorprendido por el pequeño lapso de tiempo transcurrido entre un suceso y el presente? A mi me ha pasado hoy. El miércoles tuve un exámen en la universidad (casi un siete de nota definitiva) y al ponerme a pensar me he sorprendido de que fuese este miércoles. Es más, sin pensarlo mucho hubiese dicho que hacía al menos semana y media que lo había hecho.

Buscando una explicación a este fenómeno supongo que la más plausible es que últimamente, en mi vida, la rutina es algo que brilla por su ausencia. Me explico. Sigo haciendo todo aquello marcado por horarios como ir a clase, al trabajo, coger el tren todos los días a las indeseables 8:06 de la mañana para llegar a la estación de Aravaca media hora más tarde, coger el metro ligero en dicho lugar y llegar a la facultad. (Si alguien quiere matarme ya tiene las señas suficientes, creo yo). Pero en las horas “muertas” intento no parar. Es ahí cuando la rutina me aburre y trato de huir de ella.

No puedo estar quieto sin hacer nada. Si me pongo una película en mi casa a la media hora cogeré el teléfono, llamaré a alguien y quedaré con esa persona. Y lo cierto es que es justo de esta forma cuando más consigo divertirme.

Moverse por impulsos, dicen, no es bueno. Y estoy de acuerdo. La cabeza a de primar por encima del cuerpo, pero a veces, y solo a veces, hacer lo que el cuerpo te pide puede ser muy beneficioso.

Nunca antes había pasado por ese tipo de situación. Incluso cuando podría haberse dicho que me estaba desmadrando un poco, siempre era un desmadre rutinario. Pero ahora no, ahora puedo quedar un viernes para jugar al mus y terminar con esas mismas personas emborrándonos en algún bar de mala muerte porque no nos han dejado entrar en otro mejor porque uno de nosotros llevaba puesto un chándal.

-Normal, joe, si es que solo íbamos a jugar un mus. No te arreglas para jugar al mus.

Como es obvio no era yo esa persona. Yo, aunque me vaya al campo, siempre voy con el suficiente estilo para entrar en cualquier lado, he dicho.

Pero bueno, volviendo al principio, recalco lo de que ultimamente el tiempo me parece que pasa muy deprisa, cuando en realidad pasa muy lento. Y esto ocurre porque no paro de hacer cosas que no tenía planeado hacer. Y esta sensación me encanta.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

PD: Ya terminé con mi período de reflexión. En realidad fue mi cabeza la que lo ha concluido porque es ella la que decide en estos casos. Otro día os cuento cómo ha ido.

 
 

Tiempo para pensar

10 Mar

Durante hace ya algunos años me viene ocurriendo algo cada cierto tiempo. Viene, se instala durante un par de días y luego se marcha satisfecho y con la cabeza bien alta. Se trata de un período de reflexión sobre mi propia persona.

En mi estado habitual, lo cierto es que soy de esa gente que dedica al menos media hora al día en pensar en cómo es y esas cosas. No soy de esa otra clase de personas que cuando les describes su personalidad se quedan sorprendidos y niegan todo aquello que no les convence. Soy todo lo contrario. No creo que nadie me conozca mejor que lo que yo me conozco a mí mismo. Aunque, siendo humildes, también me equivoco muchas veces. De ahí que de vez en cuando esta sensación aparezca.

No sabría decir qué es lo que la desencadena, pero esta claro que algo tiene que hacer de desencadenante. De todas formas, no es eso lo importante. Lo importante es lo que me lleva a hacer. Durante este tiempo lo que hago es pensar, sin más, dedicar el 80% de mi día a pensar en mí desde varias perspectivas.

Trato de verme desde el punto de vista más objetivo que mi innata subjetividad me permite. Reflexiono en cómo era antes, en cómo soy ahora y en cómo quiero llegar a ser. Todo va bien si el presente y el futuro están en sintonía, y al parecer eso sí ocurre. Ésta es una dimensión, pero las hay para todos los gustos y colores. Y aunque explicaría todas ellas según fuese pisoteándolas con mi capacidad de reflexión, creo que quedaría demasiado extenso así que me voy a centrar en una con la que últimamente he tenido mis ligeras discrepancias con algunas personas.

Se trata de mi forma de llevar las relaciones interpersonales. Supongo que se podría definir de muchas maneras sin que ninguna estuviese equivocada. Pero básicamente viene a ser algo muy simple que, sin embargo y según veo a veces, cuesta entender. Mi concepto de la amistad o del colegueo ocasional es puramente hedonista. Si hago algo, lo que sea, es porque disfruto haciéndolo, sin más. Cuando algo me gusta me acerco cual rata hambrienta, cuando algo me es indiferente muestro indiferencia y cuando algo me desagrada me alejo cual rata electroshockeada.

Esto quiere decir que si salgo con alguien y me empiezo a aburrir, lo más probable es que me despida y me largue. O que si una persona quiere algo de mí que sé que no me va a causar ningún placer tampoco lo voy a hacer. Esto puede sonar demasiado egoísta y, ciertamente lo es, pero teniendo en cuenta que soy de esas personas que lo que más placer les causa es hacer feliz al resto pues consigo que la balanza se equilibre un tanto.

Con todo esto lo que quiero destacar es que para mí no existen las relaciones incondicionales de amistad ni de ningún tipo. Yo soy consciente de que si tengo amigos es porque les ofrezco algo que les gusta y porque ellos me lo ofrecen a mí. En lo único en lo que difiero del resto es en que cuando este intercambio se agota no trato de retomarlo con demasiado ímpetu, simplemente voy dejando que la relación se apague.

Muchas personas opinan que no está bien ser cómo yo soy. Que existe un factor de convencionalismo social al que todos debemos ajustarnos o algo por el estilo. Que, a veces, uno tiene que ceder y hacer cosas que no quiere hacer para que el resto se sientan bien. Puedo estar más o menos de acuerdo con este punto de vista, pero sé que yo no soy así. Yo oferto algo a la gente que pasa tiempo conmigo y que me parece algo muy bueno. Yo aseguro que si paso tiempo contigo es porque eso es lo que deseo hacer. No hay otro motivo. Si estoy contigo es porque soy feliz estando contigo. Y hoy por hoy eso no lo voy a cambiar.

Pero regresando a las primeras líneas, pues eso, que veo que mi cabeza se va por derroteros a los que normalmente no suele acudir y yo no hago nada por tratar de detenerla. Es tiempo para pensar y seguro que lo que piense, cualquiera que sea ese parto mental, me hará ser un poco más feliz.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 
 

El protagonista de la noticia

05 Mar

Si hoy habéis visto las noticias en algún medio de difusión, ya sea vía internet, vía televisión o por prensa escrita, os habéis tenido que enterar del gran atasco que se produjo en la A-6 entre los Km 22 y 40 a causa de la nieve. Un atasco de alrrededor de 5 horitas. Pues bien, esas cinco horitas de reloj me las comí yo. Vamos a analizar cómo pudo ocurrir eso.

Jueves Noche Solo tenía dos horas de clase el Viernes por la mañana, de 9:00 a 11:00 (clases que me daba igual perder) y otra clase a las 15:00 (a esta sí quería asistir). Además de ello tengo un examen el miércoles para el cual debería estudiar, al menos un poco más de lo que lo estoy haciendo. El tema es que por la noche decidí que el viernes me iba a saltar las dos primeras horas e iba a ir solo a la de por la tarde para tener toda la mañana para estudiar. Pero no sé cómo ni por qué se me convenció para acudir a las clases.

Viernes 7:50 Me despierto, miro el reloj y me doy cuenta de que no llego a coger el tren ni de coña. Salgo a la carretera con toda la prisa de la que soy capaz, sin desayunar, y me encuentro con la típica gente imbécil que se ha tomado lo del límite de 30Km/h al pie de la letra. Conclusión: pierdo el tren y me tengo que ir a la facultad en coche.

Viernes 11:00 Termino lo que me han parecido dos semanas de cruel tortura y me dispongo a ir a la biblioteca para ver si consigo que me cunda algo la mañana. Una compañera me dice que si desayunamos juntos y le digo que sí.

Viernes 12:30 Terminamos de desayunar.

Viernes 12:35 Bajo con otra compañera a reprografía para imprimir unas cosillas. Reprografía no funciona. Perdemos 10 minutos más. Al volver a la biblioteca comienzo a estudiar, no con demasiado ímpetu, pero mejor eso que nada.

Viernes 14:00 Me dispongo a comer con esta última compañera, la cual además tiene que invitarme porque no llevo dinero y el cajero de la facultad de económicas no funciona.

Viernes 15:00 Me meto en clase de Psicología de la atracción sexual con mucho, mucho sueño. Una hora más tarde salgo y me dirijo a la biblioteca para seguir estudiando.

Viernes desde las 16:00 hasta las 18:30 Tiempo de permanencia en una biblioteca vacía digamos que sí, estudiando.

Viernes a partir de las 18:30 Una cervecita en un bar irlandés y una cenita en el centro comercial de Príncipe Pío. Contra todo pronóstico, soy responsable y regreso pronto por dos razones: entro a trabajar a las 6:45 del día siguiente y por la tarde quiero estudiar con la cabeza un poco despejada. Ahí cogí el coche y la cagué.

Serían las 21:45 cuando me encontré parado en mitad de la A-6 a causa de ese jodido polvo blanco tan cabrón (y no me refiero a la cocaína). Al principio tenía la esperanza de que eso no iba a durar demasiado, pero conforme pasaban los minutos mi esperanza se iba por el retrete. Como estaba muy aburrido empecé a llamar a ciertas personas para contarles en qué clase de situación estaba metido y echarme unas risas. Mientras hablaba paseaba por la A-6 (¿quién puede decir que también lo ha hecho?) y, sobretodo, me reía de la situación. Si hubiese ignorado a la persona que me convenció para que fuera a clase o no hubiese perdido el tren o no me hubiese quedado a “estudiar” en la biblioteca por la tarde (algo que no entraba en mis primeros planes) o no hubiese ido a cenar a ningún lado o mil cosas más habría podido dormir bien y ahora no tendría muchísimo sueño. Pero a veces el destino quiero jodernos, quiere ponernos a prueba para ver hasta donde aguantamos. Y la verdad es que yo aguanto mucho. He matado a toda mi familia en un ataque de ira, pero ya estoy más relajado.

En fin, la conclusión es que hoy tenía que estudiar y no tengo nada de ganas. A ver si ahora me pongo. Así que os dejo.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

 

Y siempre lo mismo…

22 Feb

Había dormido unas cuatro horas y había trabajado ocho. Os podéis imaginar que no estaba yo para mucha fiesta, pero se celebraba el cumpleaños de una amiga y había que asistir.

Por supuesto llegué tarde. No solo porque la hora de quedada entre mis amigos era la misma que la de salida de mi trabajo, sino porque cuando me estaba cambiando y, a poder ser, poniéndome más guapo si cabe que habitualmente, estaba algo distraído en otros menesteres. En fin, que cuando llegué al chino donde se celebraba la cena, la gente ya había cenado. Eso sí, muy amablemente habían apartado algo de comida para mí. Un gesto muy altruista, pero yo no tenía hambre así que apenas la probé.

Me tomé el cuarto café del día y nos fuimos a nuestro habitual bar. En realidad no es una bar, pero tampoco es un pub, así que lo dejaré en lugar raro donde solemos estar. Como no podía ser de otra forma estaba a rebosar así que nos fuimos, esta vez sí, a un pub (nuestra segunda elección cuando falla la primera).

Al rato de estar ahí, como veinte minutos, miré la hora e informé de que me iba, de que no aguantaba ni un segundo más despierto. La persona que tenía a mi derecha trató de convencerme de que me quedara y, curiosamente y contra todo pronóstico, lo consiguió. Serían la una de la madrugada.

Por supuesto, a pesar de haber cedido y haberme quedado, yo seguía estando en un estado de inactividad bastante curioso. Pero de repente ocurrió. De repente salió el tema y todo cambió: el sexo.

Desde la una de la madrugada hasta las tres aproximadamente estuvimos hablando de sexo, diciendo cosas que ya nos habíamos dicho cuarenta veces antes y sin aportar nada nuevo a la ecuación. Pero no por ello dejamos de reírnos ni de disfrutarlo.

Mi arousal aumentó como la espuma y empecé a colaborar, siempre que podía dar algún tipo de dato porque yo soy un pervertido, pero es que el resto de mis amigos… Lo normal, supongo.

Lo fundamental es que, como ya he dicho, en la conversación no se aportó ningún dato nuevo sobre nuestras experiencias sexuales. Nadie y, repito, nadie, había probado en la última semana a mantener relaciones sexuales en un Delorian mientras viajaba al pasado para acostarse con su madre y luego al futuro para hacerlo con su hija. Nadie había hecho nada nuevo y, sin embargo, ahí estábamos, una vez más, tratando el dichoso tema.

Mi pregunta es la siguiente: ¿qué demonios tiene el sexo para que, no ya el practicarlo, sino el hablar de él nos cause tanta alegría y alboroto? Es cierto que es algo muy placentero, al menos para la mayoría, pero también lo es comer o, incluso, cagar y no me tiro horas hablando de ello. De hecho son dos temas que pueden aburrirme sobremanera.

Pero con el sexo eso no pasa. Puedo hacer mil y una bromas con él, puedo hablar horas sobre él (llegando incluso a tirarme más tiempo hablando ininterrumpidamente sobre él que el tiempo que he gastado en practicarlo), y lo peor o lo mejor de todo, es que no me resultara aburrido. Es cierto que puede cansar y hastiar, pero solo durante un período de tiempo. Pasado el momento, volvemos a la carga.

Sin duda alguna, si me dijeran que hiciera una lista rollo top ten con los temas de los que más me gusta hablar el sexo estaría en segundo lugar. Y sí, hay otro que lo supera, pero eso lo dejo para otro día que se me está haciendo tarde.

Para el jueves subiré un nuevo vídeo contándoos una de esas historias curiosas que están en mi cabeza y que llegaron a través de no sé qué fuente.

Un abrazo y pasadlo bien.

Navarro.

PD: Si algún atrevido quiere arriesgarse a decir cuál es el tema de conversación que ocupa mi top ten, que no sea tímido y que lo deje en un comentario. Si acierta me propongo recompensarle de alguna manera no asociada al sexo.