¿Alguna vez habéis echado la vista atrás y os habéis sorprendido por el pequeño lapso de tiempo transcurrido entre un suceso y el presente? A mi me ha pasado hoy. El miércoles tuve un exámen en la universidad (casi un siete de nota definitiva) y al ponerme a pensar me he sorprendido de que fuese este miércoles. Es más, sin pensarlo mucho hubiese dicho que hacía al menos semana y media que lo había hecho.
Buscando una explicación a este fenómeno supongo que la más plausible es que últimamente, en mi vida, la rutina es algo que brilla por su ausencia. Me explico. Sigo haciendo todo aquello marcado por horarios como ir a clase, al trabajo, coger el tren todos los días a las indeseables 8:06 de la mañana para llegar a la estación de Aravaca media hora más tarde, coger el metro ligero en dicho lugar y llegar a la facultad. (Si alguien quiere matarme ya tiene las señas suficientes, creo yo). Pero en las horas “muertas” intento no parar. Es ahí cuando la rutina me aburre y trato de huir de ella.
No puedo estar quieto sin hacer nada. Si me pongo una película en mi casa a la media hora cogeré el teléfono, llamaré a alguien y quedaré con esa persona. Y lo cierto es que es justo de esta forma cuando más consigo divertirme.
Moverse por impulsos, dicen, no es bueno. Y estoy de acuerdo. La cabeza a de primar por encima del cuerpo, pero a veces, y solo a veces, hacer lo que el cuerpo te pide puede ser muy beneficioso.
Nunca antes había pasado por ese tipo de situación. Incluso cuando podría haberse dicho que me estaba desmadrando un poco, siempre era un desmadre rutinario. Pero ahora no, ahora puedo quedar un viernes para jugar al mus y terminar con esas mismas personas emborrándonos en algún bar de mala muerte porque no nos han dejado entrar en otro mejor porque uno de nosotros llevaba puesto un chándal.
-Normal, joe, si es que solo íbamos a jugar un mus. No te arreglas para jugar al mus.
Como es obvio no era yo esa persona. Yo, aunque me vaya al campo, siempre voy con el suficiente estilo para entrar en cualquier lado, he dicho.
Pero bueno, volviendo al principio, recalco lo de que ultimamente el tiempo me parece que pasa muy deprisa, cuando en realidad pasa muy lento. Y esto ocurre porque no paro de hacer cosas que no tenía planeado hacer. Y esta sensación me encanta.
Un abrazo y pasadlo bien.
Navarro.
PD: Ya terminé con mi período de reflexión. En realidad fue mi cabeza la que lo ha concluido porque es ella la que decide en estos casos. Otro día os cuento cómo ha ido.

luyo
March 14, 2011 at 2:29 am
ultimamente a mi tambien me pasa lo mismo, cuando uno hace muchas cosas seguidas, cree que las que hizo hace 3 dias las hizo hace 8 o 9 dias, hasta que nos ponemos a echar cuentas… pero el tiempo en el trabajo y en las colas siempre seran eternos.